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Testimonios de las mujeres

Aquí pueden leer los testimonios ofrecidos por algunas de las mujeres que forman parte del grupo de tejedoras de Cotzal. Se trata de hechos acaecidos durante los años del conflicto armado que siguen teniendo consecuencias sobre su vida diaria.

DOÑA ISABEL PÉREZ RODRÍGUEZ . Edad, 79 años.

Se unió al proyecto para ganar el sustento diario. Si encontraba trabajo en alguna otra parte, era sólo por 1 ó 2 días; el proyecto, en cambio, le ofrecia la posibilidad de trabajar de forma continuada, lo que le permitía asegurar la compra de los productos básicos. Vive con una hija.

"Cuando tenía 30 años perdí a mi esposo y nunca volví a casarme. Aprendí a tejer a los 35 años. A mi edad sólo puedo tejer teleas lisas porque ya no puedo bordar. Cuando ya no trabaje quiero que me quede algo para mí, para gastar en algunas cosas como medicinas, víveres, leña, maíz y frijol. Les deseo mucha suerte a las futuras tejedoras del proyecto."

CATRINA POMA. Edad, 63 años.

Está contenta porque el proyecto le apoya. Aunque es poco lo que gana, eso le permite comprar los productos básicos. Vive con sus nietos porque su hija se los entregó. Doña Catarina les mantiene y paga sus estudios.

"En el conflicto perdí a mi esposo. Estábamos cenando cuando los soldados entraron a matarle. A mi esposo le amarrarón y le pusieron un trapo en la boca. A mí, me sacaron de la casa y a él le mataron adentro. Viví unos días en una finca para poder ganar algún dinero porque mi casa se quemó y lo perdí todo. Cuando oí hablar del proyecto me acerqué para pedir trabajo. Me gustaría que me apoyasen con una beca para la escuela de mis nietos."

MARÍA RODRÍGUEZ POMA. Edad, 36 años.

Vive del tejido. De otro modo tendría que trabajar en las fincas. La producción de textiles le permite comprar víveres para sus 6 hijos. Cuando el dinero no le alcanza, los niños han de trabajar en la milpa o cortando leña.

" En el conflicto falleció mi esposo. Entonces ya tenía tres hijos y me junté con otro hombre. Él me dejó sola y con tres hijos más. Gracias al proyecto estoy trabajando. Me pongo muy triste cuando escucho que no hay trabajo. Yo quiero que mis hijos estudien, pero no me alcanza el dinero. Cuando no puedo vender tejido, tengo que ir a la costa a trabajar y eso es una tristeza. Espero conseguir más pedidos en el futuro."

CATARINA ORDÓÑEZ PÉREZ. Edad, 56 años.

Está muy contenta porque el proyecto apoya a las mujeres. Vive con su madre en una casa alquilada.

"Me gustaría que la gente extranjera nos apoyase con pedidos o donaciones, o en cualquier cosa, porque las necesidades del grupo de tejedoras no terminan; siempre viene más pobreza.

En el conflicto se murió mi esposo en 1986. El ejército lo mandó a la montaña y ya no regresó. Yo estaba esperando todos los días. Pensaba que iba a tardar 2 ó 3 semanas, pero pasó un mes y no vino. Un compañeró que volvió me dijo que quedó muerto en la montaña y que no le trajeron porque está lejos. Yo quise ir a verlo, pero no pude salir. Me quedé sola con una hija y vivio con ella en una casa alquilada.

Si hay más pedidos en el futuro, compraré un terreno y no tendría que alquilar más. Confío en Dios para que haya más pedidos."

PETRONILA SÁNCHEZ DE LA CRUZ. Edad, 37 años.

Está muy contenta de trabajar para el proyecto porque esto le permite mantener a su hijo.

"En el conflicto perdí milpa, casa y ropa. Durante una semana no comí nada más que unas frutas porque no tenía otra cosa. Conseguí un esposo, pero tomaba mucho licor. Tuvimos un hijo, pero el siguió tomando y se murió. Mi deseo es que mi hijo pueda ir a la escuela y que sea maestro."

CATARINA SAJÍ DE LA CRUZ. Edad, 38 años.

Tiene un hijo de 15 años y su marido murió antes de que naciese el niño.

"Estoy muy bien porque veo que el proyecto realmente me apoya. Cuando termino mi tejido me siento muy feliz porque pienso que ya viene el dinero, ya que me pagan a la hora de la entrega. Otras personas piden tejidos y no pagan asta que no los venden y saber cuándo viene el dinero. En cambio el proyecto nos paga cuando entregamos, cada 15 días, sin esperar a que se venda. Yo vivo en una aldea de Cotzal y gracias a Dios que me dan trabajo.

En el conflicto se quemó mi maíz, frijol, casa y ropa y hasta dormí debajo de unas piedras, sin poncho, sólo así, agarrados de la mano con mis otros hermanos. A uno de nuestros primos lo agarraron y lo mataron; yo vi como lo tiraron a un río."

CATARINA TZOY LUX. Edad, 50 años.

Trabaja porque tiene un hijo y no tiene marido. Cuando ella tenía 3 años murió su mamá. Su papá se volvió a casar, pero la segunda esposa del papá la trataba muy mal. Ella se casó, pero el marido la abandonó.

"Quiero darle estudio a mi hijo, pero no me alcanza eldinero. Mi deseo es poder comprar una casa. Quiero seguir trabajando en el proyecto para poder comprar maíz y frijol."

 

 

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Pedro Marroquin
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